Las tarjetas de débito se caracterizan por ser lo más parecido al pago en metálico porque el pago realizado con ellas se carga directamente con la cuenta bancaria asociada a ella, es decir, no permiten el pago aplazado como las tarjetas de crédito.

Sin embargo, desde hace tiempo, existen diferentes tipos de tarjetas de débito:

- Tarjetas de débito normales: las de toda la vida. Los gastos abononados con ella se cargan directamente en la cuenta bancaria asociada a ella.

- Tarjeta de débito con cargo a crédito: el propio nombre lo dice, son tarjetas de débito que permiten la posibilidad de aplazar el pago de las compras pero siempre que el propietario de la misma lo haya contratado anteriormente. Lo malo de esta tarjeta de débito es que sufriremos intereses y costes incluidos.

- Tarjeta de débito con pago aplazado: funcionan igual que las tarjetas de débito pero no aplican el pago al instante, si no que el pago se hace varios días o semanas después, según lo tengamos contratado.