Aunque hay muchos que lo desconocen, los más novatos, como en toda actividad donde hay dinero, Hacienda quiere su parte. Así, en los beneficios que obtengamos de operar en bolsa por la venta de acciones compradas más de un año antes de la fecha de venta, deberemos pagar el 21% de IRPF siempre que los beneficios no superen los 6.000 netos, el 25% si los beneficios están entre los 6.001 y los 24.000 euros, y el 27% si los beneficios netos son superiores a los 24.000 euros.

Además, también podremos compensar las pérdidas en Bolsa con las ganancias para demostrar a Hacienda que no hemos ganado “X” dinero.

Por otro lado, de los beneficios, lógicamente, habrá que restar todas las comisiones que se llevan las entidades financieras por comprar acciones, venderlas y por la custodia de las acciones.

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